感じるかい僕の声それは愛 [angelfish]

コスモスが咲き乱れる この世界の果てに 血にまみれた 愛だけがそこにある [Cosmos-BT]

jueves, 28 de octubre de 2010

El mundo es mio.


Noté que hoy es la primera vez que puedo escribir algo con calma, en mucho tiempo.
Justo un día de lluvia.
Amo los días de lluvia, el olor a humedad, la tierra mojada, el aire pesado y la gente más indiferente que lo usual. Me traen memorias. No recuerdos, sino que pequeñas situaciones que viví hace mucho tiempo. No escenas, sino que escenarios…
Recuerdo haber caminado bajo la lluvia, hace mucho tiempo. Recuerdo mi labio roto, mis botas de spice girls y la blondie en los domingos. Ay, mis días de juventud. Ay, aquella primera persona, esa que desapareció.
Nunca sentí nada por esa persona… Pero las situaciones que experimenté durante esa época fueron definitivamente notables. Caminar por el forestal, escondernos en el metro por culpa de las protestas… Incluso ahora, cuando paso por ese lugar de Universidad de Chile, no puedo evitar recordar a aquel tipo. Pero ese tipo ya no existe más.
De todas maneras, hay algo más en la lluvia. Está esa angustia, esa desesperación. Cuando llueve, mis pensamientos “inhumanos” afloran con más potencia. El mundo parece irreal y siento como si no perteneciera a él. Como si sólo mi entidad estuviera en una dimensión aparte y me dedico a ver a los humanos, a la tierra y al cielo, y todo parece fuera de mí.
Es una forma superficial. Pensar en esto es lo más superficial del mundo y me encanta. Creo que no estoy para vivir de política, de sociedad, de cultura. Creo que mi mente me lo prohíbe porque no veo belleza en ello, suene lo idiota que suene. ¿Quién entendería a alguien que prefiere ser un espectador? ¿Quién le creería a alguien que sólo se siente afectada por la belleza de las situaciones?
Últimamente he mirado mucho al mundo. Cuando espero la micro en Los Héroes, siento que ese semi-bosque al lado de la embajada de Brasil me mira. De verdad que lo siento. Así como esa ventana me miraba o como el mar me mira. Siento que Él se cambiará de hogar y yo podré rezarle a esos árboles, sólo porque están más cerca, sólo porque me hipnotizan y me duelen y me matan.
Y a veces dejo pasar diez micros, sólo para mirar ese par de árboles, imaginarme ahí abajo… No, allí arriba, en las copas…Y de nuevo recuerdo el pasado. Tres años atrás, cerca de las once de la noche, lluvia, jumper y con una relación.
Y recuerdo algo que no recuerdo realmente, porque es algo que no se va de mi mente, y si no se va, no es algo que tenga que rememorar. Ese ser humano que no es de la tierra, esa flor que bota sus pétalos, esa tierra de donde los No-muertos salen. Mi hombre.
La gente deja de ser gente con el tiempo, pasan a ser personas… o eso es lo que solía decir. Ahora cada vez más personas se vuelven gentes… Es el progreso inverso, como si todo el peso del mundo se hubiera ido a un lado de la balanza. Uy, la lluvia está más fuerte ahora. ¿Y cómo dejan de serlo? Fácil, se vuelven un todo con su raza, con su especie. Son humanos, todos ellos lo son. Y yo no son nada, no estoy aquí, no pienso, no respiro, no vivo. Mi yo se desenvuelve en una burbuja externa, en una masacre de cabras, en un solitario e ignorante cerebro. Ojalá el mundo dejara de girar.
Nadie entendería esta ansia de destrucción, este amor por los grises, esta devoción por lo perfecto, este amor infinito, esta personalidad de la que me arrepiento, esta discriminación a lo vivo. Y me da miedo ser malinterpretada, y temo no serlo.
Me emociona todo con demasiada facilidad, creo. La ciencia ficción, el mundo más allá. Sólo por el hecho de encontrar más escenarios que ver, más experiencias a las que asistir.
Soy de la gente que lee el diario por la mitad. Sólo las partes de ciencias y tendencias ¿No es eso superficial? Digo, la gente se da premios por el interés en economía y hay personas que realmente creen en los horóscopos. Y yo sólo me entretengo con especies que existen en las profundidades del mar y con meteoritos que destruirán la tierra en quinientos millones de años más.
Y no creo. No creo en nada, además del poder de mi realidad mental.
El cerebro es el único lugar donde podemos ser libres.
Pero… ¿Quién anhela la libertad hoy en día?
Yo no.
A mí, lo único que me importa, son las gotas de lluvia que caen al otro lado de mi ventana. Lo único que me importa es Mako viéndome desde los árboles. Lo único que me importa es este amor incontrolable por el señor Kim. Lo único que realmente me importa es saborear el gusto de una lágrima que aparece por la emoción de estar viva.
El mundo es perfecto de este modo. Para mí, sus problemas son los superficiales.

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